Llevo tres días en cama y no sé si es por causa de la fiebre, del dolor de cabeza o de la congestión nasal, que me ha parecido leer que el presidente del BBVA, Francisco González, se va a jubilar con una pensión de 79,7 millones de euros. Definitivamente estoy peor de lo que pensaba, ¡estoy delirando!, ¡estoy muy mala!. Posteriormente, he leído también que el secretario del consejo de la misma entidad va a pillar por el mismo concepto, la no despreciable cantidad de 13,5 millones, también de euros. Por favor, ¡avisad al hospital!, ¡llevadme para allá! porque estoy con "delirium tremens" y estoy enajenada. En mi febril ofuscación, sigo hojeando la prensa a ver si encuentro que lo de Haití no sucedió; que no hay hambruna en el mundo; ni trata de blanca, ni mercado negro de órganos humanos, ni casos de pederastia; que España va bien y que hay trabajo para todos; que Zapatero y Rajoy se han largado dejando paso a Solana y a Rato; que la violencia de género ha terminado; que el Betis ha subido a 1ª y ha ganado la Liga, la UEFA, la Champion... Pero no he hallado nada de eso, sólo que un señor que ganaba 5,3 millones al año, ahora se jubila con la bonanza de saberse respaldado por una extra y bollante cantidad, mientras que el Gobierno andaba contemplando la posibilidad de que, por tres duros, un albañil se subiese, hasta los 67 años, a un andamio para poder ganarse un jornal.
Quizas deberíamos fumarnos tres canutos diarios para no tener que contemplar tanta desigualdad. Yo, en mi turbación, voy a dejar de momento de tomar el Efferalgan, a ver si me sumo en el sueño y dejo de pensar.
Hoy padezco "delirium tremens", borracha de tanto desatino, de tanta descabellada realidad.
martes, 9 de febrero de 2010
miércoles, 3 de febrero de 2010
Al final va a ser verdad que somos todos iguales... o casi
Hay una anécdota que narra el encuentro acaecido, hace muchos años, entre la Reina Isabel de Inglaterra y la Duquesa de Alba. Se cuenta que, habiendo organizado la Reina una recepción en el Palacio de Buckingham y estando los invitados entrando en fila y saludando a los anfitriones, llegó el turno de la Duquesa. Siguiendo el protocolo, la de Alba fué a hacer la genuflexión y la Reina, frenándola, le dijo: "No, tú no, tú tienes más títulos que yo", y Cayetana, soberana, le contestó: "Sí, pero vos sois Reina y yo no" y se inclinó.
Pues bueno, antes de ayer, la 14 veces Grande de España y poseedora de 46 títulos en total, se fué a votar. Se trataba de escoger nuevo Hermano Mayor para Los Gitanos. Para quien no lo sepa, Los Gitanos con mayúscula es una Hermandad sevillana de la que Doña Cayetana es gran benefactora. El caso es que, cuándo le llegó el turno de ejercer su derecho como hermana, resultó que no pudo porque... se había olvidado el carné. Bueno, no es que se lo hubiera olvidado, es que en ningún momento se planteó, creo yo, que con su inconfundible aspecto se la cuestionara como impostora y mucho menos, yendo a donde iba.
Los demás hermanos presentes, atónitos todos y todos atónitos, suplicaron, rogaron, sudorosos, temblorosos, aterrados de que por semejante afrenta, la Duquesa fuera a cortar el chorro. Pero no hubo manera, "el comisionado encargado de las elecciones estimó que no podía depositar su voto".Y como el DNI de marras no estaba en el Palacio de Dueñas sino en el de Liria, la pobre mía, tras el esfuerzo de haberse arreglado, peinado, pintado el rabillo y colocado las innumerables pulseritas en el tobillo, se volvió como se dice, compuesta y sin novio.
Lo que no sabía mi aristócrata predilecta es que, con lo que respecta a las Cofradías, ya había precedentes de desaires a la mismísima realeza. Un Jueves Santo, estando los Duques de Lugo en el Palco Presidencial con todas las autoridades viendo pasar procesiones, por lo visto surgió cierta tensión entre el matrimonio. La Infanta, mosqueada, dijo que se largaba y nuestro insigne Alcalde, viendo la debacle, medió prometiéndole que cuando pasara la Quinta Angustia le iban a dejar pegar una levantá. El, por entonces, Presidente del Consejo de Cofradías que lo escuchó le avisó de que se había precipitado, que había metido la pata hasta el corvejón.Y dicho y hecho, ni que decir tiene, que la Infanta ese golpe no lo dió, que el capataz se negó.
Y es que "con la Iglesia hemos topao amigo Sancho", o mejor dicho, con las Hermandades de Sevilla que no entienden de realezas ni de distingos.
Así que, mi múltiple Grande de España no pudo votar por andar indocumentada. Y es que, al final va a ser verdad que para algunas cosas somos todos iguales, aunque a mí , lo de mi entrañable hermana Gitana me ha dado lástima.
Pues bueno, antes de ayer, la 14 veces Grande de España y poseedora de 46 títulos en total, se fué a votar. Se trataba de escoger nuevo Hermano Mayor para Los Gitanos. Para quien no lo sepa, Los Gitanos con mayúscula es una Hermandad sevillana de la que Doña Cayetana es gran benefactora. El caso es que, cuándo le llegó el turno de ejercer su derecho como hermana, resultó que no pudo porque... se había olvidado el carné. Bueno, no es que se lo hubiera olvidado, es que en ningún momento se planteó, creo yo, que con su inconfundible aspecto se la cuestionara como impostora y mucho menos, yendo a donde iba.
Los demás hermanos presentes, atónitos todos y todos atónitos, suplicaron, rogaron, sudorosos, temblorosos, aterrados de que por semejante afrenta, la Duquesa fuera a cortar el chorro. Pero no hubo manera, "el comisionado encargado de las elecciones estimó que no podía depositar su voto".Y como el DNI de marras no estaba en el Palacio de Dueñas sino en el de Liria, la pobre mía, tras el esfuerzo de haberse arreglado, peinado, pintado el rabillo y colocado las innumerables pulseritas en el tobillo, se volvió como se dice, compuesta y sin novio.
Lo que no sabía mi aristócrata predilecta es que, con lo que respecta a las Cofradías, ya había precedentes de desaires a la mismísima realeza. Un Jueves Santo, estando los Duques de Lugo en el Palco Presidencial con todas las autoridades viendo pasar procesiones, por lo visto surgió cierta tensión entre el matrimonio. La Infanta, mosqueada, dijo que se largaba y nuestro insigne Alcalde, viendo la debacle, medió prometiéndole que cuando pasara la Quinta Angustia le iban a dejar pegar una levantá. El, por entonces, Presidente del Consejo de Cofradías que lo escuchó le avisó de que se había precipitado, que había metido la pata hasta el corvejón.Y dicho y hecho, ni que decir tiene, que la Infanta ese golpe no lo dió, que el capataz se negó.
Y es que "con la Iglesia hemos topao amigo Sancho", o mejor dicho, con las Hermandades de Sevilla que no entienden de realezas ni de distingos.
Así que, mi múltiple Grande de España no pudo votar por andar indocumentada. Y es que, al final va a ser verdad que para algunas cosas somos todos iguales, aunque a mí , lo de mi entrañable hermana Gitana me ha dado lástima.
martes, 2 de febrero de 2010
Cierra la boca Espe, que estas más guapa
¿Que vamos a hacer con un partido que no necesita de oposición que lo despelleje porque con ellos se sobran y se bastan? ¿Que cabe esperar de unos políticos que aun siendo correligionarios, seguidores de una misma causa y una misma insignia, se andan espiando, insultando, denigrando? ¿Que se puede hacer con esa condesa de Murillo que con esa pose de aristócrata y millonaria pasguata está que no para? ¿Es que tiene tanto poder que no hay nadie que le pueda hacer ver el daño que esta haciendo a los suyos con sus manipulaciones y sus chanchullos? Y es que el tejemaneje que se trae en la Comunidad de Madrid tiene boquiabierto al más curado de espanto. ¿Que es lo que tiene que tanto la temen? Le marca pulsos a Rajoy, insulta a golpe de "hijoputa" a Gallardon, intenta hacerle la cama a Rato con lo de Caja Madrid... y todo con esa sonrisa bobalicona de no romper un plato.
Luego dicen que cada vez hay más absentismo en las elecciones. ¿Y que quieren? Nos tienen asqueados, desencantados. Yo que me empecino en ejercer mi derecho al voto, últimamente mi sobre entra en la urna en blanco. No quiero que digan que paso. ¿Pero, que hago? Entre un PSOE que se enreda en su propia maraña, que esta bloqueado y que cuando "se activa" es para dar palos de ciego y una oposición que lo único que hace es criticar sin dar soluciones, pienso que nunca hemos estado tan huérfanos de lideres en los que creer, por los que apostar, en los que depositar nuestras ilusiones. ¿Y que no haya ninguna manera de poner orden?
Estoy harta de politicuchos de pacotilla, de gobernantes que no luchan por nuestros intereses, de presidentes de partido pusilánimes que no son capaces de poner firme a su gente, de presidentas de comunidad soeces que más les valdría meterse a porteras...
Ya me gustaría que España fuera como un pizarra. Que de una pasada, pudieramos borrarla para volver a escribir correctamente la formula matemática, aquella que funcionara. Ahora la pizarra esta totalmente atestada de derivadas, integrales, raices cuadradas... todas equivocadas.
Luego dicen que cada vez hay más absentismo en las elecciones. ¿Y que quieren? Nos tienen asqueados, desencantados. Yo que me empecino en ejercer mi derecho al voto, últimamente mi sobre entra en la urna en blanco. No quiero que digan que paso. ¿Pero, que hago? Entre un PSOE que se enreda en su propia maraña, que esta bloqueado y que cuando "se activa" es para dar palos de ciego y una oposición que lo único que hace es criticar sin dar soluciones, pienso que nunca hemos estado tan huérfanos de lideres en los que creer, por los que apostar, en los que depositar nuestras ilusiones. ¿Y que no haya ninguna manera de poner orden?
Estoy harta de politicuchos de pacotilla, de gobernantes que no luchan por nuestros intereses, de presidentes de partido pusilánimes que no son capaces de poner firme a su gente, de presidentas de comunidad soeces que más les valdría meterse a porteras...
Ya me gustaría que España fuera como un pizarra. Que de una pasada, pudieramos borrarla para volver a escribir correctamente la formula matemática, aquella que funcionara. Ahora la pizarra esta totalmente atestada de derivadas, integrales, raices cuadradas... todas equivocadas.
jueves, 28 de enero de 2010
Una de brujas, serpientes y demás bichejos.
El otro día, charlando con una conocida, ésta me decía que a ella le gustaba salir de compras sola porque, cuándo lo hacía con una amiga, siempre albergaba la duda de si, cuándo le decía que le quedaba algo "fenomenal" sería que le quedaba, en el fondo, fatal, o si cuándo le afirmaba que algo le hacía "delgadísima" sería porque se la veía como a una morsa.
Me hizo gracia. Yo que siempre salgo sola de compras o, a lo sumo, con "mi media naranja", intuí que no iba descaminada. El "universo cosmopólitan", que es como yo denomino al mundo femenino, es complejo, muy complejo. No necesariamente cuándo decimos blanco es blanco, o cuándo comentamos que tenemos hambre es porque queramos comer. Nada más lejos. En nuestra complejidad, el mundo lo podemos poner al revés en un plisplas. Sin titubear. Y mientras más sofisticadas sean nuestras vidas o nuestro entorno, pues peor; el disparate puede ir a más.
Pienso que nosotras somos "amigas de nuestras amigas" hasta que dejamos de serlo, hasta que se nos cruza el cable. Llegado ese momento no hay recuerdos, ni añoranzas que nos unan. Sin fisuras. Somos así.
Hace nada he leído "Lo que el día debe a la noche" de Yasmina Khadra, una novela bellísima que habla precisamente de la amistad, pero en este caso de cuatro chicos. No es la primera vez que me topo con este tema , bien en novelas bien en películas y, leyéndolas, viéndolas y con mi vida misma, he llegado a la conclusión de que la fidelidad entre mujeres no es tan ferrea, tan incondicional, tan "hasta la muerte" e inquebrantable como la de los hombres. Ellos son más leales, más nobles para con sus colegas y sus amigotes.
En una estadística reciente leí que el 90% (aprox.) de los hombres se separaban de sus esposas bien porque éstas los dejaban o bien porque habían encontrado a otra persona; en cambio, la mujer se separaba, en un gran porcentaje, porque ya estaba harta, sin más, aunque no tuviese a nadie esperándola. Pero a dónde quiero llegar es al hecho de que, ese 90% de hombres que toman la decisión de abandonar a sus esposas porque se enamoran de otra, resulta (sigo remitiéndome a la misma estadística) que esas otras -en un porcentaje elevado también- suelen ser la "mejor amiga" de la mujer. Curioso ¿verdad? Dá que pensar...
En fin... y digo yo... ¿qué se puede esperar de unas personas que mañana te pueden quitar sin pestañear lo que tú más quieres?. Cuanto menos, hay que tenerlas en cuarentena permanente y no contarles tus intimidades ni irte con ellas de compras, no te vayas a gastar un dineral en ropa que luego no te pongas.
Pero, ni que decir, que ésta es una apreciación personal y transitoria; como mujer que soy, mañana podré irme de tapas con mi amiga más odiada y, probablemente, me lo pase bomba.
A ver...son cosas del "universo cosmopólitan".
Dedicado a Mercedes, Mimi, Mária... mujeres, esposas, madres traicionadas por una amiga.
Me hizo gracia. Yo que siempre salgo sola de compras o, a lo sumo, con "mi media naranja", intuí que no iba descaminada. El "universo cosmopólitan", que es como yo denomino al mundo femenino, es complejo, muy complejo. No necesariamente cuándo decimos blanco es blanco, o cuándo comentamos que tenemos hambre es porque queramos comer. Nada más lejos. En nuestra complejidad, el mundo lo podemos poner al revés en un plisplas. Sin titubear. Y mientras más sofisticadas sean nuestras vidas o nuestro entorno, pues peor; el disparate puede ir a más.
Pienso que nosotras somos "amigas de nuestras amigas" hasta que dejamos de serlo, hasta que se nos cruza el cable. Llegado ese momento no hay recuerdos, ni añoranzas que nos unan. Sin fisuras. Somos así.
Hace nada he leído "Lo que el día debe a la noche" de Yasmina Khadra, una novela bellísima que habla precisamente de la amistad, pero en este caso de cuatro chicos. No es la primera vez que me topo con este tema , bien en novelas bien en películas y, leyéndolas, viéndolas y con mi vida misma, he llegado a la conclusión de que la fidelidad entre mujeres no es tan ferrea, tan incondicional, tan "hasta la muerte" e inquebrantable como la de los hombres. Ellos son más leales, más nobles para con sus colegas y sus amigotes.
En una estadística reciente leí que el 90% (aprox.) de los hombres se separaban de sus esposas bien porque éstas los dejaban o bien porque habían encontrado a otra persona; en cambio, la mujer se separaba, en un gran porcentaje, porque ya estaba harta, sin más, aunque no tuviese a nadie esperándola. Pero a dónde quiero llegar es al hecho de que, ese 90% de hombres que toman la decisión de abandonar a sus esposas porque se enamoran de otra, resulta (sigo remitiéndome a la misma estadística) que esas otras -en un porcentaje elevado también- suelen ser la "mejor amiga" de la mujer. Curioso ¿verdad? Dá que pensar...
En fin... y digo yo... ¿qué se puede esperar de unas personas que mañana te pueden quitar sin pestañear lo que tú más quieres?. Cuanto menos, hay que tenerlas en cuarentena permanente y no contarles tus intimidades ni irte con ellas de compras, no te vayas a gastar un dineral en ropa que luego no te pongas.
Pero, ni que decir, que ésta es una apreciación personal y transitoria; como mujer que soy, mañana podré irme de tapas con mi amiga más odiada y, probablemente, me lo pase bomba.
A ver...son cosas del "universo cosmopólitan".
Dedicado a Mercedes, Mimi, Mária... mujeres, esposas, madres traicionadas por una amiga.
domingo, 24 de enero de 2010
Manuel Chavez Nogales, ¡que gran escritor!
Siempre se ha dicho que tendemos a no valoral lo que tenemos habitualmente ante nuestros ojos.Y es cierto. Yo que paso frecuentemente ante la Giralda, núnca levanto la mirada para contemplarla. Igualmente, viajamos por todo el mundo y no conocemos la gran riqueza y belleza de España. Y así con todo.
De hecho, ahora estoy inmersa en la lectura de la obra de nuestro escritor sevillano Manuel Chavez Nogales. Ha sido un descubrimiento tardío. Había leído a sudamericanos, rusos, escandinavos y, mira por dónde, había un autor de Sevilla que desconocía hasta hace nada y que, al día de hoy, me tiene cautivada. Tras "El maestro Juan Martínez, que estaba allí" y "Juan Belmonte, matador de toros", ahora estoy leyendo "A sangre y fuego"; una obra sobre nuestra salvaje y cainita Guerra Civil. Si bien (aunque digan que ésta es su obra cumbre) a mí me han gustado más las dos anteriores, ésta me esta maravillando por su ecuanimidad.
Un 10 para Chavez Nogales, que aún teniendo que exiliarse en el 36 por republicano, tuvo la sabiduría de narrar, en un mismo libro, las atrocidades cometidas por ambos bandos. Por ambos, y eso que él se vió duramente afectado por uno de ellos...
Es curioso ver la imparcialidad de un personaje que vivió la Guerra Civil en primera línea y la intransigencia de otros que ni siquiera la olieron.
Me remito, de hecho, a un llamamiento que hizo EL PAIS dominical a principios del 2003. Básicamente, animaba a toda persona que tuviera una historia que contar sobre la Guerra a que lo hiciera. El caso es que ya llevaban semanas publicándolas cuando yo me decidí y mandé la mía. Os la reproduzco tal y cómo la envié a la editorial el 20-II-2003:
Cuarenta y ocho años estuvo mi abuela de negro; yo núnca la ví vestida de otro color. A mi abuelo lo fusilaron en el 36. Previamente, lo tuvieron en una carcel provisional a la que su mujer le llevaba a diario la comida. Pero llegó el día en el que el carcelero le dijo que se la llevara de vuelta, que ya no hacía falta. Y ella regresó, con su cesta llena, a casa.
El hermano de mi abuela, mi tio Antonio, tuvo mejor suerte. Al fusilarlo sólo le destrozaron la oreja (también el alma, enloqueció) y al caerles sus compañeros muertos encima, se libró del tiro de gracia.
Mi tío regentaba una tienda de telas, mi abuelo trabajaba unas tierras de su propiedad, llenas de encinas y matojos. Áridas. Pero por eso los condenaron, por poseer nada.
Más tarde mi padre también cayó en desgracia. Con 16 años lo cogieron, pero un día antes de que lo condenaran, llegaron al pueblo los "rebeldes" y lo liberaron. Y es que estoy hablando, sí, del otro bando, del de los "vencedores". Pero no todos estos vencieron, ellos también derramaron sangre inocente y lágrimas.
Hoy, más de 60 años después, estais publicando un ciclo emotivo que estoy leyendo íntegramente, con una inmensa pena, por tanto dolor y tanta vida rota. Núnca, ni yo ni mis hermanos simpatizamos con el franquismo. Mi padre, hombre sencillo y bueno donde los haya, núnca nos inculcó odio a nada. Eso sí, en su silencio, cúando veía algo de la Guerra en la televisión, con tristeza, pero sin decir nada, se levantaba y se iba de la sala. Núnca nos dijo nada en contra de nadie. Pero por él, me he animado a escribiros, para recordaros que sufrieron las dos Españas.
Ni que decir tiene, que núnca se publicó. Durante semanas,estuve leyendo cientos de historias desgarradoras de abuelos fusilados, padres enterrados, viudas desoladas... y ni una, ¡ni una!, hizo mención a los otros caídos. A los del otro bando. Fué vomitivo.
Hoy, mi padre, con 90 años, está en Guadalcanal recogiendo la aceituna y recordando a su sobrino Antonio Fontán que ha fallecido recientemente. Cada vez que éste iba al pueblo, le visitaba. Y charlaban, o mejor dicho, mi padre escuchaba y Antonio hablaba. Se admiraban y respetaban. Mi padre era el único tío que le quedaba. Irlo a ver si iba por allí, era cosa obligada. Pero si aquel julio del 36 esos hombres no hubieran llegado a tiempo, mi buen padre no estaría dónde está.
Así que un sobresaliente para Don Manuel, que, sin sectarismos, tuvo la belleza de alma y la sublime inteligencia de denunciar por igual, lo que hicieron las dos Españas. Si señor, un 10, y mi más sincera admiración, respeto y agradecimiento.
De hecho, ahora estoy inmersa en la lectura de la obra de nuestro escritor sevillano Manuel Chavez Nogales. Ha sido un descubrimiento tardío. Había leído a sudamericanos, rusos, escandinavos y, mira por dónde, había un autor de Sevilla que desconocía hasta hace nada y que, al día de hoy, me tiene cautivada. Tras "El maestro Juan Martínez, que estaba allí" y "Juan Belmonte, matador de toros", ahora estoy leyendo "A sangre y fuego"; una obra sobre nuestra salvaje y cainita Guerra Civil. Si bien (aunque digan que ésta es su obra cumbre) a mí me han gustado más las dos anteriores, ésta me esta maravillando por su ecuanimidad.
Un 10 para Chavez Nogales, que aún teniendo que exiliarse en el 36 por republicano, tuvo la sabiduría de narrar, en un mismo libro, las atrocidades cometidas por ambos bandos. Por ambos, y eso que él se vió duramente afectado por uno de ellos...
Es curioso ver la imparcialidad de un personaje que vivió la Guerra Civil en primera línea y la intransigencia de otros que ni siquiera la olieron.
Me remito, de hecho, a un llamamiento que hizo EL PAIS dominical a principios del 2003. Básicamente, animaba a toda persona que tuviera una historia que contar sobre la Guerra a que lo hiciera. El caso es que ya llevaban semanas publicándolas cuando yo me decidí y mandé la mía. Os la reproduzco tal y cómo la envié a la editorial el 20-II-2003:
Cuarenta y ocho años estuvo mi abuela de negro; yo núnca la ví vestida de otro color. A mi abuelo lo fusilaron en el 36. Previamente, lo tuvieron en una carcel provisional a la que su mujer le llevaba a diario la comida. Pero llegó el día en el que el carcelero le dijo que se la llevara de vuelta, que ya no hacía falta. Y ella regresó, con su cesta llena, a casa.
El hermano de mi abuela, mi tio Antonio, tuvo mejor suerte. Al fusilarlo sólo le destrozaron la oreja (también el alma, enloqueció) y al caerles sus compañeros muertos encima, se libró del tiro de gracia.
Mi tío regentaba una tienda de telas, mi abuelo trabajaba unas tierras de su propiedad, llenas de encinas y matojos. Áridas. Pero por eso los condenaron, por poseer nada.
Más tarde mi padre también cayó en desgracia. Con 16 años lo cogieron, pero un día antes de que lo condenaran, llegaron al pueblo los "rebeldes" y lo liberaron. Y es que estoy hablando, sí, del otro bando, del de los "vencedores". Pero no todos estos vencieron, ellos también derramaron sangre inocente y lágrimas.
Hoy, más de 60 años después, estais publicando un ciclo emotivo que estoy leyendo íntegramente, con una inmensa pena, por tanto dolor y tanta vida rota. Núnca, ni yo ni mis hermanos simpatizamos con el franquismo. Mi padre, hombre sencillo y bueno donde los haya, núnca nos inculcó odio a nada. Eso sí, en su silencio, cúando veía algo de la Guerra en la televisión, con tristeza, pero sin decir nada, se levantaba y se iba de la sala. Núnca nos dijo nada en contra de nadie. Pero por él, me he animado a escribiros, para recordaros que sufrieron las dos Españas.
Ni que decir tiene, que núnca se publicó. Durante semanas,estuve leyendo cientos de historias desgarradoras de abuelos fusilados, padres enterrados, viudas desoladas... y ni una, ¡ni una!, hizo mención a los otros caídos. A los del otro bando. Fué vomitivo.
Hoy, mi padre, con 90 años, está en Guadalcanal recogiendo la aceituna y recordando a su sobrino Antonio Fontán que ha fallecido recientemente. Cada vez que éste iba al pueblo, le visitaba. Y charlaban, o mejor dicho, mi padre escuchaba y Antonio hablaba. Se admiraban y respetaban. Mi padre era el único tío que le quedaba. Irlo a ver si iba por allí, era cosa obligada. Pero si aquel julio del 36 esos hombres no hubieran llegado a tiempo, mi buen padre no estaría dónde está.
Así que un sobresaliente para Don Manuel, que, sin sectarismos, tuvo la belleza de alma y la sublime inteligencia de denunciar por igual, lo que hicieron las dos Españas. Si señor, un 10, y mi más sincera admiración, respeto y agradecimiento.
jueves, 21 de enero de 2010
Rapiña de Alto Standing
En estos últimos días ha trascendido la noticia de que hay Bancos que estan cobrando comisiones a aquellas personas que estan mandado dinero para los damnificados de Haití...
Ya sabíamos todos que los Bancos núnca pierden. Ya pudimos ver cómo, en plena debacle económica, apretaron aún más las tuercas a un ciudadano, ya de por sí asfixiado, eliminando entre otras cosas sus ofertas de créditos... No nos desfraudaron al verlos cómo jugaron a escaparse de la quema, a protegerse del chaparrón.
Es verdad que, sin ellos, muchos de nosotros no podríamos comprarnos un coche o una primera vivienda, pero yo no sé por qué mal rollo, núnca nos infunden un sentimiento de gratitud sino más bien de hostilidad. Y es que de todo sacan beneficio. Rascando, rascando usureramente, centimito a centimito para que no te des cuenta, van engrosando sutilmente sus arcas, para poder así repartir anualmente pingües dividendos a sus ya bollantes accionistas.
Pero lo de Haití colma el vaso, daña el alma y la conciencia. Que se beneficien de la bondad y la generosidad de la gente y de la tragedia de un pueblo es algo repugnante, que clama al cielo. Hay cosas llamadas moralidad y decencia que tendrían que contemplar pero que no tienen en cuenta.
Y luego mandamos a la carcel a chorizos tipo Gürtel o Malaya, cuándo estos rapiñeros de alto standing están a la puerta de nuestras casas, robándonos y encima les apretamos la mano y les damos las gracias.
Ya sabíamos todos que los Bancos núnca pierden. Ya pudimos ver cómo, en plena debacle económica, apretaron aún más las tuercas a un ciudadano, ya de por sí asfixiado, eliminando entre otras cosas sus ofertas de créditos... No nos desfraudaron al verlos cómo jugaron a escaparse de la quema, a protegerse del chaparrón.
Es verdad que, sin ellos, muchos de nosotros no podríamos comprarnos un coche o una primera vivienda, pero yo no sé por qué mal rollo, núnca nos infunden un sentimiento de gratitud sino más bien de hostilidad. Y es que de todo sacan beneficio. Rascando, rascando usureramente, centimito a centimito para que no te des cuenta, van engrosando sutilmente sus arcas, para poder así repartir anualmente pingües dividendos a sus ya bollantes accionistas.
Pero lo de Haití colma el vaso, daña el alma y la conciencia. Que se beneficien de la bondad y la generosidad de la gente y de la tragedia de un pueblo es algo repugnante, que clama al cielo. Hay cosas llamadas moralidad y decencia que tendrían que contemplar pero que no tienen en cuenta.
Y luego mandamos a la carcel a chorizos tipo Gürtel o Malaya, cuándo estos rapiñeros de alto standing están a la puerta de nuestras casas, robándonos y encima les apretamos la mano y les damos las gracias.
miércoles, 20 de enero de 2010
Injusta Justicia
Mehmet Ali Agca, condenado en 1981 a 29 años de reclusión por atentar contra Juan Pablo II, por asesinar a un director de un periódico turco y por llevar a cabo actividades terroristas varias, está en libertad. Definitiva. La criaturita, que ha salido tras cumplir al completo su condena, ha sorprendido a todos declarando lindezas cómo: "El fin del mundo se acerca", "Los seres humanos desapareceran en este siglo" o "Yo no soy Dios, ni el hijo de Dios, sino el eterno Cristo". Los médicos que lo han examinado, tras su puesta en libertad, le han diagnosticado "desequilibrio mental" y "personalidad antisocial". ¡Que encanto!
Y ahora me hago la pregunta del millón: ¿Qué hace este tío suelto?; ¿quiénes han sido los insensatos que han decidido que este individuo pueda salir al mundo exterior y campar a sus anchas por él?
Dicen que "mal de muchos complejo de tontos", pero me reconforta ver que hay paises con sistemas judiciales tan absurdos y caóticos como el nuestro. Ya andaba yo escandalizada, indignada por lo de nuestro Farruquito que, tras cometer un homicidio y otras tropelías conocidas, está, tan solo a 3 años de su delito, en la calle. Triste destino el de esa viuda que con su luto aún fresco, tiene que sobrevivir sabiendo que el autor de su desgracia está ya suelto, bailando en escenarios y recibiendo aplausos.
Mientras que nuestro bailaó anda taconeando, Ali Acga, que esta loco pero según para qué cosas, quiere "capitalizar los derechos de su historia personal en forma de entrevistas exclusivas, libros o películas a cambio de sumas millonarias"
Buenos tiempos son éstos en los que tales personajes pueden enriquecerse contando sus maldades mientras que los familiares de sus víctimas estan aún llorando impotentes e indefensos.
Y ahora me hago la pregunta del millón: ¿Qué hace este tío suelto?; ¿quiénes han sido los insensatos que han decidido que este individuo pueda salir al mundo exterior y campar a sus anchas por él?
Dicen que "mal de muchos complejo de tontos", pero me reconforta ver que hay paises con sistemas judiciales tan absurdos y caóticos como el nuestro. Ya andaba yo escandalizada, indignada por lo de nuestro Farruquito que, tras cometer un homicidio y otras tropelías conocidas, está, tan solo a 3 años de su delito, en la calle. Triste destino el de esa viuda que con su luto aún fresco, tiene que sobrevivir sabiendo que el autor de su desgracia está ya suelto, bailando en escenarios y recibiendo aplausos.
Mientras que nuestro bailaó anda taconeando, Ali Acga, que esta loco pero según para qué cosas, quiere "capitalizar los derechos de su historia personal en forma de entrevistas exclusivas, libros o películas a cambio de sumas millonarias"
Buenos tiempos son éstos en los que tales personajes pueden enriquecerse contando sus maldades mientras que los familiares de sus víctimas estan aún llorando impotentes e indefensos.
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